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    Cuidados del gato diabético

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    Cuidados del gato diabético

    Mensaje por Admin el Vie 4 Jun - 11:36

    La diabetes es una enfermedad compleja, causada por una deficiencia relativa o absoluta de insulina que produce una hiperglucemia (niveles elevados de glucosa en sangre) y glucosuria (glucosa en orina). La diabetes mellitus es más común en gatos mayores. Los gatos castrados, los machos, y los gatos obesos tienen un riesgo más elevado de desarrollar está enfermedad. La predisposición genética a la diabetes está bien reconocida en humanos y recientemente se ha demostrado, desde Australia y Nueva Zelanda, que la genética puede jugar un papel muy importante en el desarrollo de la diabetes en gatos. En esos países se ha identificado que la raza Burmés está predispuesta a la diabetes y los análisis de los pedigrís sugieren que es un rasgo hereditario.
    Acciones normales de la insulina
    La insulina se produce en el páncreas, que es un pequeño órgano localizado en el abdomen, al lado del estómago y el hígado. La insulina se libera al torrente sanguíneo desde donde viaja a todos los tejidos del organismo. Su principal función es permitir a las células captar la glucosa (azúcar), la cual es necesaria como fuente de energía. La insulina también estimula la captación de otras sustancias por el tejido celular incluyendo aminoácidos (las unidades básicas a partir de las cuales se forman proteínas), ácidos grasos (necesarios para la formación de las membranas celulares), potasio y magnesio. En el hígado, la insulina tiene un importante papel que incluye la producción de glucógeno (un almacén de energía de carbohidratos) y grasa. La insulina también reduce la cantidad de glucosa producida y liberada por el hígado.

    Diabetes Mellitus
    Los gatos diabéticos padecen una deficiencia absoluta o relativa de insulina, dando como resultado una disminución en la captación de glucosa de los tejidos celulares, lo que causa hiperglucemia. Al faltarles glucosa, las células comienzan a usar grasa y proteínas como fuente de energía. Para ello van utilizando las reservas de grasa y proteína que hay en el cuerpo, lo que da lugar a la pérdida de peso y acumulación de productos tóxicos de deshecho. Esto a su vez puede resultar en ocasiones en una crisis diabética (llamada cetoacidosis).

    La deficiencia absoluta de insulina es debida a una ausencia completa de producción de la misma por parte del páncreas. Sin embargo, en la mayoría de los gatos diabéticos se produce una combinación entre una secreción de insulina insuficiente por parte del páncreas y lo que es conocido como resistencia periférica a la insulina. La resistencia periférica a la insulina se produce cuando las células del cuerpo parecen no responder a la insulina tan efectivamente como deberían. La resistencia a la insulina puede ser causada por varias situaciones como la gestación, obesidad, algunos medicamentos (ej. Los corticoides como la prednisolona, progestágenos como el acetato de megestrol), otros problemas hormonales como el hiperadrenocorticismo (tumor en la pituitaria o en la glándula adrenal que causa una producción excesiva de corticoesteroides por el organismo) y la acromegalia (un tumor que produce un aumento de la hormona de crecimiento).

    Signos clínicos
    En los gatos diabéticos, la hiperglucemia es tan severa que la glucosa es excretada por la orina (glucosuria). La glucosa arrastra agua con ella y se incrementa el volumen de orina que se produce (poliuria). Para compensar esto y prevenir la deshidratación, el gato desarrolla un aumento de la sed (polidipsia compensatoria). La pérdida de peso y un apetito voraz (polifagia) son también frecuentes. Estos pueden ser los motivos iniciales que lleven al propietario a acudir al veterinario con su gato.

    Por lo tanto los principales signos clínicos observados en gatos son:

    • Pérdida de peso
    • Polifagia
    • Poliuria/polidipsia

    Estos signos no están presentes siempre o pueden pasar desapercibidos. Por ejemplo, el aumento de la sed puede que no lo notemos porque el gato sale al exterior y bebe de otras fuentes de agua, sin aumentar el consumo de esta dentro de casa.

    Otros signos clínicos que se pueden ver en los gatos diabéticos son:

    • Esfuerzo para orinar y/u orina con sangre asociado a una infección bacteriana en el tracto urinario (cistitis bacteriana).
    • Aumento del tamaño del hígado (hepatomegalia), detectado por el veterinario al realizar la exploración física.
    • Pelo de mala calidad

    En un pequeño número de gatos diabéticos, los nervios de las extremidades, y en particular los de las extremidades traseras, pueden verse afectados produciendo una postura plantígrada, típica de la enfermedad (corvejón hundido), causada por una neuropatía periférica. Muy raramente, los ojos pueden verse afectados formándose cataratas y alteraciones retinianas que aparecen como consecuencia de la diabetes. Esto puede causar problemas en la visión, e incluso producir ceguera en los gatos más gravemente afectados. La hipertensión sistémica (presión alta en la sangre) es una complicación potencial reconocida en personas diabéticas, y también se detecta en un porcentaje pequeño de gatos diabéticos.
    El estado general de la mayoría de gatos diabéticos es bueno, pero en cualquiera que esté sin controlar puede producirse una cetoacidosis diabética. En esa situación, el gato aparece extremadamente deprimido, con síntomas como vómitos, diarrea, pérdida completa de apetito, deshidratación, colapso y coma. Si alguno de estos signos se presentan en un gato diabético es importante, y se debería contactar con un veterinario tan pronto como sea posible (ver después).

    Diagnóstico
    Sospecharemos de la presencia de una diabetes mellitus en aquellos gatos con los síntomas clínicos apropiados, aunque hay otras enfermedades que pueden causar síntomas similares. Por ejemplo, deberemos descartar otras causas importantes de pérdida de peso en gatos mayores como la enfermedad renal, cáncer, hipertiroidismo (hiperactividad de la glándula tiroidea) y la enfermedad inflamatoria intestinal. La diabetes es una enfermedad en la que lo mejor es un diagnóstico temprano, por eso se recomienda hacer chequeos rutinarios de orina en gatos mayores de 7 años

    Para confirmar el diagnóstico de diabetes se requieren pruebas de sangre y orina. Aunque todos los gatos diabéticos presentan hiperglucemia y glucosuria persistentes, en los gatos sanos también podemos detectar hiperglucemia asociada al estrés que da lugar a la presencia de glucosuria, pudiendo confundir el diagnóstico. Por esta razón, una sola muestra de sangre u orina no sirve para diagnosticar una diabetes. Una solución a este problema es que el dueño recoja una muestra de orina en casa, donde el gato se encuentra en su ambiente habitual y por lo tanto con menos estrés. La forma más fácil de hacerlo es sustituir la arena normal del gato por una arena no absorbente (proporcionada por el veterinario) o por piedras de acuario limpias, que permitan recoger la muestra. La muestra de orina se puede llevar al veterinario para su análisis o este puede proporcionar algunas tiras para usar en casa. Otra solución es medir los niveles en sangre de fructosamina, que refleja más exactamente los niveles de glucosa en sangre a largo plazo, lo que ayuda a distinguir entre la hiperglucemia por estrés y la diabetes mellitus. La fructosamina es una proteína sérica glicosilada que se detecta en una concentración más alta cuando la concentración de glucosa en sangre es elevada de manera prolongada en el tiempo. Una elevación en suero de la fructosamina indica que ha existido una hiperglucemia significativa durante las dos o tres últimas semanas. Este análisis también puede usarse para la monitorización del gato diabético y determinar lo estabilizado que está con el tratamiento que le administramos.

    Opciones de tratamiento
    La diabetes mellitus es normalmente un problema tratable y, aunque esto requiere una considerable dedicación y compromiso por parte del propietario, es una enfermedad cuyo manejo puede resultar muy satisfactorio y que compensa el esfuerzo invertido en ella.
    Manejo de los factores predisponentes
    El manejo inicial puede ir dirigido a los factores que han precipitado o complicado la diabetes como tratar la obesidad o retirar los medicamentos. Si no se pueden identificar las causas predisponentes o si la corrección de las mismas no permite la resolución de la diabetes, entonces se requiere un tratamiento especifico.

    Manejo dietético de la diabetes
    Los gatos diabéticos con bajo peso requieren dietas de alta densidad calórica hasta que el peso se normalice. Los gatos diabéticos obesos deberán empezar un programa de adelgazamiento con una dieta específica, bajo las indicaciones del veterinario, porque la obesidad interfiere en la forma de actuar de la insulina. En algunos de estos gatos, esto podría resolver la diabetes.

    Las dietas bajas en carbohidratos y altas en proteínas pueden ayudar a reducir los requerimientos de insulina y mejorar el manejo de la diabetes. Hay varias dietas comerciales de prescripción veterinaria bajas en carbohidratos disponibles para gatos diabéticos.

    Se recomienda, dentro de lo posible, mantener constante tanto lo que come (el tipo de dieta) como el número de comidas que toma cada día. Alterar el régimen de alimentación puede interferir en la estabilización de la diabetes. Sin embargo, no es necesario adoptar un nuevo horario estricto de alimentación, sino que es suficiente mantener el régimen de comidas que el gato suela llevar.

    Terapia de insulina
    En la mayoría de los gatos diabéticos, se necesita un tratamiento con insulina, al menos inicialmente. La insulina se administra mediante una inyección bajo la piel del cuello y la mayoría de los gatos se estabilizan con una o dos inyecciones diarias. El sitio exacto de inyección debería cambiarse diariamente para reducir la posibilidad de formación de cicatrices o reacción en el punto de inyección que puede limitar la absorción de insulina. Se usan unas jeringas especiales de insulina con unas agujas muy finas por lo que el gato difícilmente sentirá la inyección. Los veterinarios a menudo recomiendan que a los gatos diabéticos se les ofrezca comida justo antes de recibir la insulina y así el gato se distrae mientras come y no se entera de la inyección.

    Hay varios tipos de insulina disponible y cada gato responde mejor a un tipo que a otro. La insulina intermedia (ej. Productos de insulina lenta como caninsulin, ganador del premio Fácil de dar de la FAB) y de larga acción (ej. Protamina zinc o PZI) son las prescritas más frecuentemente. Hay un alto grado de variabilidad pero dos administraciones diarias de insulina serán lo mejor para la mayoría de los gatos. La dosis requerida por cada gato es también muy variable y estabilizar la diabetes puede durar varias semanas. Algunos veterinarios hospitalizarán a los gatos diabéticos hasta lograr la estabilización inicial.

    La insulina debería guardarse en la nevera todo el tiempo. Se debe empezar un vial nuevo para cada gato diabético y usarlo sólo para ese gato. Antes de cargar la insulina para su administración, el contenido del vial debe mezclarse suavemente para conseguir una suspensión homogénea. Una agitación excesivamente vigorosa puede dañar las frágiles cadenas de insulina reduciendo la eficacia de la suspensión. Las dosis de insulina están medidas en unidades y la mayoría de las preparaciones tienen 40 ó 100 unidades por mililitro. Cuando sea posible, se deben usar jeringas de insulina ya que estas se calibran en unidades y por tanto permiten la medición exacta de la insulina necesaria. Hay jeringas comerciales disponibles de 40 y de 100 unidades. En algunas ocasiones, al gato se le puede prescribir una dosis de insulina muy baja. En estos casos y dependiendo del tipo de insulina podemos usar una preparación diluida usando agua estéril para inyección o suero salino. Esta preparación debe ser realizada por el veterinario y cambiarse cada 2-4 semanas. La preparación de insulina diluida se debe almacenar y manejar como se ha mencionado antes con la insulina.
    Monitorización en el hospital
    Es esencial tener un protocolo estricto para la estabilización de cualquier gato diabético. Mientras el gato esté en el hospital será monitorizado muy de cerca, por si el tratamiento no fuese el adecuado poder cambiarlo. La estabilización normalmente requiere entre unos pocos días y un par de semanas. Durante este periodo, se monitorizan algunos parámetros:
    • Actitud: muchos gatos diabéticos están alegres y se encuentran bien. En la cetoacidosis, una gran complicación de la diabetes descompensada, el gato pueden llegar muy deprimido y presentar otros signos como vómitos, diarrea, jadeo, deshidratación y shock. En casos severos pueden morir, por eso es importante actuar rápidamente (ver después en la sección de cetoacidosis).

    • Apetito: La mayoría de los gatos diabéticos tienen un apetito voraz y normalmente persiste a pesar de una buena estabilización de su diabetes.

    • Ingesta de agua: Su monitorización resulta muy útil, ya que los gatos diabéticos están normalmente muy sedientos. Se debería observar una reducción en el consumo diario de agua cuando la diabetes está controlada. El consumo diario de agua (24 horas) en gatos que comen comida húmeda es alrededor de 10-20 ml por kilo de peso.

    • Urianalisis: La monitorización de la presencia de glucosa en orina tiene un valor relativamente útil ya que permite determinar la magnitud de la glucosuria, aunque siempre deberemos tener en cuenta que las muestras de orina de la mañana a menudo contienen gran cantidad de glucosa incluso en gatos diabéticos bien controlados. Por esta razón, la determinación de la glucosa en orina como único parámetro de monitorización no se considera adecuado en el manejo de los gatos diabéticos. El urianálisis también permite la detección de infecciones del tracto urinario (por el examen del sedimento o cultivo de orina) y la detección de cuerpos cetónicos los cuales son un importante indicador de un mal control de la diabetes, requiriendo una actuación inmediata. ( ver después)

    • Mediciones de glucosa en sangre: La mejor monitorización del gato diabético es mediante mediciones seriadas de glucosa en sangre. La única situación en la que esto no se aplica es en los casos en los que la hiperglucemia asociada al estrés es un problema. En algunos de esos gatos la extracción de sangre a través de un catéter intravenoso que permanezca colocado durante todo el día puede ayudar a reducir el estrés. Los objetivos principales del control de glucosa en sangre son:

    • Determinar el tiempo del pico de acción de la insulina
    • Determinar la duración de la acción de la insulina. Esto te muestra si la insulina que el gato está recibiendo tiene la suficiente duración o si es más apropiada una insulina diferente o inyecciones más frecuentes.
    • Determinar la concentración más baja de glucosa. Esta es la determinación más baja de glucosa que podemos encontrar después de administrar la insulina. En una situación ideal la glucosa desciende como máximo alrededor de 90-165 mg/dl y se mantiene la mayor parte de las 24 horas por debajo de los 250 mg/dl. Si se detecta un descenso insuficiente de la glucosa y por tanto una respuesta insuficiente a la insulina, puede que sea necesario incrementar su dosis.

    Es importante que los niveles de glucosa no se reduzcan demasiado (hipoglucemia, es arriesgado tener niveles por debajo de 70 mg/dl) ya que esto puede causar una enfermedad grave o la muerte (ver después la sección de hipoglucemia). Si este es el caso se tiene que bajar la dosis de insulina.
    En ocasiones puede ser aceptable tomar unas pocas muestras de sangre estratégicamente repartidas durante el día para evitar un exceso de extracciones de sangre. Esto debería incluir una muestra antes de la administración de insulina y después varias muestras alrededor del pico de acción de la insulina. El régimen de insulina se puede cambiarse basándose en esos resultados y una vez que pensemos que es el apropiado, se puede preparar una curva de glucosa de 24 horas para monitorizar lo que está pasando más exactamente. Las muestras se toman periódicamente (normalmente cada una o dos horas) a lo largo del día hasta que la glucosa vuelve a los niveles pre-insulina. La información obtenida indica la duración de la insulina y el pico de acción. Cuando es necesario cambiar la dosis de insulina se realiza por regla general lentamente, recomendándose incrementos como mínimo cada 3 días para evitar el efecto acumulativo de la insulina, que podría provocar signos súbitos de sobredosificación. Esta deriva en hipoglucemia y puede tener consecuencias fatales. ( ver después para más información)

    • Peso: Es importante monitorizar el peso porque una diabetes descompensada puede provocar pérdida de peso. Con una buena estabilización, los gatos con bajo peso deben ganar peso – es importante asegurarse que esos gatos no llegan a desarrollar sobrepeso! Como se ha dicho antes, se debería poner a régimen a los gatos que tienen sobrepeso.

    Una vez que el gato está estabilizado en el hospital, se envía a casa bajo el cuidado de su dueño. El cuidado de un gato diabético requiere una dedicación considerable.

    Cuidado del gato diabético en casa
    Los dueños de un gato diabético deben ser conscientes de la importancia de una rutina estricta en la atención de su gato. Las técnicas de inyección de insulina se pueden enseñar en el hospital usando suero salino estéril. El horario de las inyecciones de insulina puede modificarse inicialmente para adaptarse al ritmo de vida de los propietarios pero ellos deben mantenerse tan constantes como sea posible. Se necesita un conocimiento del correcto almacenamiento, manejo y administración de la insulina. La dosis de insulina administrada nunca debería cambiarse sin consultar al veterinario. Una de las razones más comunes de una mala estabilización en casa son los problemas de almacenamiento o administración de la insulina.

    En el momento del alta en el hospital, se debe informar a los dueños del patrón normal de su gato mientras permanece en el hospital en términos de comportamiento, consumo de agua diario, etc. Si es posible, se debería llevar un registro diario de los siguientes detalles:

    • Hora de administración de la/las inyecciones de insulina
    • Dosis de insulina inyectada
    • Cantidad de comida ofrecida e ingerida (y el horario en el que se administra si no es ad libitum)
    • Cantidad de agua ingerida en 24 horas
    • Comportamiento

    Se aconseja un control adicional de los niveles de glucosa y cetonas en las muestras de orina recogidas por la mañana (ver la sección de diagnóstico para información sobre cómo recoger la muestra). Una pequeña variación diaria en la cantidad de glucosa presente en orina no es motivo de preocupación pero si se detectan grandes cantidades o cuerpos cetónicos se debe llamar al veterinario (ver después). Si se puede es útil pesar al gato semanalmente.

    ¿qué situación es una urgencia?
    Es importante ser consciente de qué constituye un problema, cuando se necesita avisar al veterinario y cuando se necesita actuar urgentemente.


    Hipoglucemia
    La complicación más peligrosa que puede ocurrir en casa es la hipoglucemia (niveles bajos de glucosa en sangre). Esto ocurre cuando los niveles de glucosa en sangre bajan de 54 mg/dl. La hipoglucemia puede aparecer si se administra una sobredosis de insulina o si hay problemas con el régimen de administración de insulina, como por ejemplo el efecto acumulativo de la insulina que dura más de 24. Los principales signos de hipoglucemia son (en orden de gravedad):

    • Debilidad y/o letargia
    • Desorientación
    • Incoordinación al caminar(ataxia)
    • Comportamiento extraño, por ejemplo vagar sin rumbo, deambular buscando comida, lamerse los labios.
    • Signos neurológicos severos como colapso, convulsiones, pérdida de conciencia y a veces la muerte.


    Es necesario un rápido reconocimiento y tratamiento de la hipoglucemia para prevenir su progresión a signos más severos y muerte. Si los signos son leves se debe ofrecer comida al gato y estimular que coma. Si eso no funciona o si los signos son más severos, por ejemplo en gatos que se desmayan o que no pueden tragar, entonces se puede administrar la glucosa en polvo o en jarabe oralmente, aplicándola directamente en las encías. Se tiene que percibir un efecto notable en los siguientes 5 minutos a la aplicación de una cucharada de glucosa en las encías. Si no tenemos disponible glucosa en polvo o en jarabe se puede usar miel o azúcar. Se debe avisar al veterinario para solicitar más consejos sobre qué hacer a continuación. Los gatos con hipoglucemia severa pueden necesitar ser ingresados para la administración de glucosa intravenosa y una mayor estabilización.

    Todos los propietarios deberían guardar una muestra de glucosa en polvo oral o en jarabe en casa para ser administrada en caso de necesidad. Están disponibles en las farmacias o en la clínica veterinaria.

    Cetoacidosis
    La cetoacidosis es una complicación poco frecuente causada por una diabetes muy descompensada. Puede ser fatal si no se trata, por eso requiere una acción inmediata cuando se sospecha. Los signos clínicos más frecuentes en la cetoacidosis son:

    • Pérdida de apetito
    • Letargia, debilidad
    • Vómitos, diarrea
    • Deshidratación, colapso


    El aliento puede tener olor a fruta (olor a manzana o acetona característico). El veterinario debe suministrar tiras de orina de glucosa y cetonas a los propietarios de gatos diabéticos para permitir un control periódico de la orina. Esto debería hacerse como parte de la rutina normal (una o dos veces por semana inicialmente) o si hay cualquier sospecha de cetoacidosis, por ejemplo si cualquiera de los signos clínicos de arriba se presenta en un gato diabético estable. La cetoacidosis se puede también confirmar detectando la presencia de cetonas en la saliva, lágrimas o sangre usando tiras reactivas.

    Si se detecta un resultado positivo de cetonas, se debe acudir al veterinario inmediatamente. Esta regla se aplica incluso si el gato parece encontrarse bien. Los gatos cetoacidóticos requieren un tratamiento intensivo inmediato con insulina administrada por vía intravenosa o intramuscular para obtener un efecto rápido y volver a estabilizar la diabetes. Puede que además sean necesarios otros tratamientos como la fluidoterapia intravenosa, antibióticos y bicarbonato. El tratamiento de la cetoacidosis normalmente requiere la hospitalización del gato.
    Causas adicionales de preocupación
    Si se producen grandes variaciones en cualquiera de los parámetros monitorizados (comida, ingesta de agua, comportamiento, resultados del urianálisis etc.) no se deben pasar por alto y es necesario que la posible causa sea investigada, ya que puede ser indicativo de un mal control de la diabetes (por ejemplo, una dosis inadecuada de insulina), una cetoacidosis leve o la presencia de otra enfermedad que la desestabilice. Si detecta cualquiera de estos cambios, debe acudir a su veterinario.

    Controles rutinarios
    Inicialmente todos los gatos diabéticos deberían acudir a revisión cada una o dos semanas para evaluar como de bien está controlada su diabetes y para ser pesados. No es infrecuente que en las primeras etapas de los cuidados diabéticos en casa se detecten problemas y a menudo están relacionados con el almacenamiento o administración de insulina, lo que es fácil de identificar y de remediar.
    Los problemas más comunes incluyen:

    • No cumplir con la rutina, como por ejemplo administrar la insulina a una hora diferente cada día.
    • Variar la cantidad o tipo de comida que se administra
    • Almacenar la insulina de forma incorrecta
    • Una técnica incorrecta de inyección o mezclado de la insulina

    Puede que su veterinario le pregunte cómo mezcla e inyecta la insulina con el fin de comprobar que se está haciendo correctamente. Si se descartan estos problemas como causa de la mala estabilización, entonces será necesario realizar más pruebas para poder detectar cuál es el problema y solucionarlo. En algunos casos puede ser necesario volver a ingresar al gato para una evaluación más detallada, la cual puede incluir una curva de glucosa realizada durante 24 horas. Las posibles causas de una mala estabilización incluyen:

    • Una enfermedad concomitante: por ejemplo, enfermedades hormonales, pancreatitis, fallo renal.
    • Infecciones: las más comunes se producen en el tracto urinario, boca y piel.
    • Cetoacidosis persistente (ver antes)
    • Dosis/preparación inapropiada de la insulina

    En los diabéticos bien controlados, puede ser suficiente una monitorización menos frecuente aunque se debe hacer por lo menos una vez cada 3 ó 6 meses, momento en el que se debería empezar una nueva botella de insulina. En estos chequeos se incluye una curva de glucosa con el fin de evaluar el régimen establecido además de pesar al gato.

    Pronóstico
    A largo plazo, las perspectivas para los gatos con diabetes mellitus varían según la edad del gato, como de fácil se estabiliza la diabetes, si tiene alguna otra enfermedad concomitante y como de grave es esta. Muchos gatos diabéticos tienen una calidad de vida excelente y son casos muy gratificantes de tratar.

    Existen más guías para propietarios para abordar los aspectos prácticos de tratar a un gato diabético se encuentran en: Diabetes: ¿Qué significa para mi gato y para mí?


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    Y tú gato de rico, cumbre de la pereza,
    entérate de que hay gatos vagabundos
    que son mártires de los niños
    que a pedradas los matan
    y mueren como Sócrates
    dándoles su perdón
    .

    Federico García Lorca.



      Fecha y hora actual: Lun 26 Jun - 22:32